REBAÑO DE OVEJAS ELECTRICAS

Image by Scott Draves.

23 marzo 2007

La pesadilla del marketing

No se en qué momento me saturé, pero me tienen hasta los mismísimos con el marketing. Estoy harto de ser objetivo de ventas, de vivir dentro del hipercubo de alguna o de todas las bases de datos de marketing directo de este y de otros países posiblemente.

No hay día en el que el buzón no aparezca uno o varios sobres, todos nominales, que me ofrecen lo que no quiero, lo que ya tengo o a este paso, hasta un pedazo de cielo pagando una cuota mensual. Pensando en lo que debemos de esforzarnos para reciclar, ¿Cuántos árboles terminan directamente en la papelera?

No se conforman con el correo, sino que el teléfono de casa suena y suena. Teniendo en cuenta que durante el día no suele haber nadie, los vecinos tienen que estar fritos de oírlo. Luego te persiguen con llamadas al móvil. Me entra la risa (floja) cuando estás en esa reunión de trabajo, con clientes importantes, en mitad de una presentación, y suena el móvil: “no, gracias, no, no me interesa comprar un apartamento en Marina D’or, que no, no me gusta la playa, y menos su asquerosa urbanización… ¡A LA MIERDA…! ¡Que me deje tranquilo!”

En casa ya roza el acoso. No teníamos suficiente con los testigos de Jehová y el Circulo de Lectores, que ahora se les han sumado las inmobiliarias que quieren ¡vender tu piso!, la televisión por cable, los congelados a domicilio, y los niños de los vecinos pidiendo “truco o trato” para “Jalowin” ( la madre que los parió… @#*X8/# )

Lo primero que me viene a la cabeza cuando alguien me para por la calle, es decirle; “no gracias, no compro nada”, cuando solo me quiere preguntar una dirección.

Si te ocurre ir a comprar a un centro comercial, te pasas el rato esquivando al de “la cuenta naranja” (Mira que llegan a ser pesaos)

Lo peor de todo es que me siento responsable -como debería sentirse el tipo de la fábrica de pistolas- porque estoy dentro del negocio de la informática, que ha sido el que ha facilitado en última instancia la creación de este infierno.

Actualización

Un amigo me pasa una canción de un cantautor llamado Juako Malavirgen, que me viene de perillas. Y encima el tío las dona gratuitamente en su web.

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