Doble identidad
Desde bien pequeño ya iba demostrando que me gustaban las cosas raras (para la época, claro) No me identificaba con casi ningún compañero de clase, ni amigos, ni siquiera con ningún adulto que conociera. Me marcaron películas como "Planeta Prohibido", "Blade Runner", miraba y remiraba todos los anuncios de ordenadores de la revista "Radiorama", flipaba durante largos ratos delante del escaparate del bazar "Hong Kong" con una demo corriendo en un Spectrum 48.
Aquello no tenía nada que ver con la chiquillería de ahora, que utilizan el móvil, la consola, el DVD, o lo que les eches, con total naturalidad. Eso sí, estos chicos no muestran el mas mínimo interés por saber como funcionan las cosas, ni por adentrarse en sus entrañas. Recuerdo haber destripado con 12 años la televisión de casa porque no funcionaba. Como si supiera arreglarla.
No fue hasta F.P. que empecé a conocer a gente con la que compartía gustos, y aún así me daba la impresión de que eramos pocos. Al final tenías como 2 vidas (¡igual que Bruce Wayne!), por un lado la de persona normal que se relaciona con gente normal, pero por las noches... te convertías en un ser ávido de tecnología, que desensamblaba un cargador turbo para desproteger un juego del Amstrad, que devoraba libros de Asimov o de Tolkien, que se compraba el "CIMOC" o el "Zona84".
Pero Internet empezó a abrir delante de mis ojos un mundo en el que había mas gente como yo. Y con la explosión de la "Web 2.0", los blogeros compartiendo sus aficiones, con youtube y un montón de herramientas más, por fín me los encuentro cara a cara: Microsiervos, Halon disparado, Abadía digital, ...
Aquello no tenía nada que ver con la chiquillería de ahora, que utilizan el móvil, la consola, el DVD, o lo que les eches, con total naturalidad. Eso sí, estos chicos no muestran el mas mínimo interés por saber como funcionan las cosas, ni por adentrarse en sus entrañas. Recuerdo haber destripado con 12 años la televisión de casa porque no funcionaba. Como si supiera arreglarla.
No fue hasta F.P. que empecé a conocer a gente con la que compartía gustos, y aún así me daba la impresión de que eramos pocos. Al final tenías como 2 vidas (¡igual que Bruce Wayne!), por un lado la de persona normal que se relaciona con gente normal, pero por las noches... te convertías en un ser ávido de tecnología, que desensamblaba un cargador turbo para desproteger un juego del Amstrad, que devoraba libros de Asimov o de Tolkien, que se compraba el "CIMOC" o el "Zona84".
Pero Internet empezó a abrir delante de mis ojos un mundo en el que había mas gente como yo. Y con la explosión de la "Web 2.0", los blogeros compartiendo sus aficiones, con youtube y un montón de herramientas más, por fín me los encuentro cara a cara: Microsiervos, Halon disparado, Abadía digital, ...

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